Los generadores del Proyecto Teros tienen certificación Tier 2, un estándar de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos que data de 2006. Existe desde 2015 un estándar más estricto, Tier 4, que reduce las emisiones de óxidos de nitrógeno un 90 por ciento.
Con generadores Tier 4, el problema que domina todo el expediente desaparecería.
El propio expediente explica por qué no se eligieron. Trinity Consultants, la firma contratada para la modelación, presentó tres argumentos:
- El económico. 16,3 millones de dólares adicionales, con un costo por tonelada reducida que triplicaba el umbral de referencia.
- El técnico. Obstáculos específicos del uso en emergencia, como el calentamiento del catalizador y el riesgo de apagado automático.
- El ambiental. "Las emisiones del peor caso calculadas para el proyecto aún cumplen con los requisitos regulatorios y no denotan impacto ambiental significativo".
Una alternativa intermedia (la reducción catalítica selectiva sobre los Tier 2) fue descartada también por su costo aún mayor: 26 millones de dólares más.
En el análisis de Trinity, el argumento económico fue el decisivo. El técnico y el ambiental por sí solos no descartaron el Tier 4: el primero señala limitaciones operativas, no un impedimento; el segundo dice que "no hace falta". Sin los 16,3 millones adicionales, Tier 4 sería una opción razonable.
El problema es que los 16,3 millones —y el "no hay impacto ambiental significativo" que los acompaña— se apoyan en un motor que nunca se instaló.