Vecinos del data center de Google recurrieron autorización ambiental

Cuatro familias que viven junto al Proyecto Teros pidieron al Ministerio de Ambiente que revise la autorización ambiental del centro de datos. El planteo llegó después de que comenzaran a percibir ruidos y otros cambios en el entorno y de que accedieran, a través de una investigación de Amenaza Roboto, a información técnica sobre los impactos previstos para sus viviendas.

El 29 de julio, los propietarios de tres padrones sobre la calle Gonzalo “Gonchi” Rodríguez contiguos al Proyecto Teros, presentaron un recurso contra la autorización ambiental concedida al proyecto. En el mismo escrito denunciaron molestias vinculadas a las obras y a las pruebas de los equipos y solicitaron medidas antes de que el centro de datos comience a operar. La obra está en su etapa final.

Los vecinos pidieron al Ministerio que no dé trámite a la Autorización Ambiental de Operación, necesaria para que el centro de datos empiece a funcionar, hasta que se resuelvan el recurso y la denuncia y se realicen los controles y medidas de mitigación solicitados. Si el trámite ya hubiera comenzado, pidieron que sea suspendido.

En el recurso, al que accedió Amenaza Roboto, los propietarios sostienen que durante las tareas de acondicionamiento y prueba comenzaron a percibir zumbidos y otros ruidos que antes no formaban parte del ambiente residencial. También denunciaron cambios en el paisaje nocturno por la iluminación industrial del complejo.

El reclamo llega después de que Amenaza Roboto publicara en mayo Los vecinos de Google, una investigación basada en el expediente ambiental del Proyecto Teros. La nota mostró que los propios estudios de impacto habían identificado viviendas cercanas como receptores sensibles del ruido generado por el centro de datos.

Uno de esos puntos había sido denominado en la documentación técnica como el “vecino más vulnerable”. El estudio acústico también había identificado a dos receptores ubicados sobre Gonchi Rodríguez entre los que recibirían mayores aportes de ruido durante la operación normal.

Los vecinos sostienen ahora que, pese a que el expediente identificaba esas viviendas, sus propietarios no fueron contactados durante la evaluación ambiental ni notificados personalmente de la resolución que autorizó el proyecto.

La herramienta

Junto con la investigación, Amenaza Roboto puso a disposición un Analista de Impacto Ambiental asistido por inteligencia artificial, que permite consultar la documentación ambiental del proyecto mediante preguntas en lenguaje corriente. Los vecinos lo utilizaron para explorar el expediente, identificar los estudios referidos a su entorno y comprender parte de la información técnica antes de iniciar su reclamo.

El Analista de Impacto Ambiental fue construido como infraestructura cívica, con el objetivo de poner información pública compleja al alcance de la ciudadanía. El uso que hicieron los vecinos muestra una de las utilidades de este tipo de herramientas: reducir las barreras para acceder a expedientes técnicos y permitir que las personas afectadas por una decisión pública puedan entender qué dicen esos documentos sobre su propia situación.

En el escrito presentado al Ministerio, patrocinado por el estudio de abogados Delpiazzo, los vecinos cuestionan aspectos de la evaluación ambiental y piden que se realicen mediciones acústicas dentro y fuera de sus propiedades, durante el día y la noche y en condiciones representativas del funcionamiento de los equipos. También solicitan controles sobre la iluminación, las emisiones de contaminantes atmosféricos y la gestión de aguas y efluentes.

En mayo, vecinos de Viñedos de La Tahona, a unos 1,5 kilómetros del centro de datos, denunciaron ante el Ministerio de Ambiente un zumbido constante que atribuían a las obras. A partir de ese reclamo, la empresa informó que estaba realizando tareas de comisionamiento y pruebas de generadores, y el Ministerio pidió mediciones específicas para identificar el aporte del proyecto al ruido percibido en la zona.

El expediente había evaluado durante años los posibles efectos del proyecto sobre su entorno. Ahora quienes viven junto al centro de datos sostienen que algunos de esos efectos ya comenzaron a sentirse en sus casas.

AMENAZA ROBOTO | DATA CENTERS
Vecinos del data center de Google recurrieron autorización ambiental
Cuatro familias que viven junto al Proyecto Teros pidieron al Ministerio de Ambiente que revise la autorización ambiental del centro de datos. El planteo llegó después de que comenzaran a percibir ruidos y otros cambios en el entorno y de que accedieran, a través de una investigación de Amenaza Roboto, a información técnica sobre los impactos previstos para sus viviendas.

Por: Redacción de Amenaza Roboto

14 de agosto, 2026


El 29 de julio, los propietarios de tres padrones sobre la calle Gonzalo “Gonchi” Rodríguez contiguos al Proyecto Teros, presentaron un recurso contra la autorización ambiental concedida al proyecto. En el mismo escrito denunciaron molestias vinculadas a las obras y a las pruebas de los equipos y solicitaron medidas antes de que el centro de datos comience a operar. La obra está en su etapa final.
En tono azul viviendas de Colonia Nicolich (izquierda) y Las Higueritas (derecha). En rojo el predio "vecino más vulnerable"
Los vecinos pidieron al Ministerio que no dé trámite a la Autorización Ambiental de Operación, necesaria para que el centro de datos empiece a funcionar, hasta que se resuelvan el recurso y la denuncia y se realicen los controles y medidas de mitigación solicitados. Si el trámite ya hubiera comenzado, pidieron que sea suspendido.

En el recurso, al que accedió Amenaza Roboto, los propietarios sostienen que durante las tareas de acondicionamiento y prueba comenzaron a percibir zumbidos y otros ruidos que antes no formaban parte del ambiente residencial. También denunciaron cambios en el paisaje nocturno por la iluminación industrial del complejo.

El reclamo llega después de que Amenaza Roboto publicara en mayo Los vecinos de Google, una investigación basada en el expediente ambiental del Proyecto Teros. La nota mostró que los propios estudios de impacto habían identificado viviendas cercanas como receptores sensibles del ruido generado por el centro de datos.

Uno de esos puntos había sido denominado en la documentación técnica como el “vecino más vulnerable”. El estudio acústico también había identificado a dos receptores ubicados sobre Gonchi Rodríguez entre los que recibirían mayores aportes de ruido durante la operación normal.

Los vecinos sostienen ahora que, pese a que el expediente identificaba esas viviendas, sus propietarios no fueron contactados durante la evaluación ambiental ni notificados personalmente de la resolución que autorizó el proyecto.

Junto con la investigación, Amenaza Roboto puso a disposición un Analista de Impacto Ambiental asistido por inteligencia artificial, que permite consultar la documentación ambiental del proyecto mediante preguntas en lenguaje corriente. Los vecinos lo utilizaron para explorar el expediente, identificar los estudios referidos a su entorno y comprender parte de la información técnica antes de iniciar su reclamo.

El Analista de Impacto Ambiental fue construido como infraestructura cívica, con el objetivo de poner información pública compleja al alcance de la ciudadanía. El uso que hicieron los vecinos muestra una de las utilidades de este tipo de herramientas: reducir las barreras para acceder a expedientes técnicos y permitir que las personas afectadas por una decisión pública puedan entender qué dicen esos documentos sobre su propia situación.

En el escrito presentado al Ministerio, patrocinado por el estudio de abogados Delpiazzo, los vecinos cuestionan aspectos de la evaluación ambiental y piden que se realicen mediciones acústicas dentro y fuera de sus propiedades, durante el día y la noche y en condiciones representativas del funcionamiento de los equipos. También solicitan controles sobre la iluminación, las emisiones de contaminantes atmosféricos y la gestión de aguas y efluentes.

En mayo, vecinos de Viñedos de La Tahona, a unos 1,5 kilómetros del centro de datos, denunciaron ante el Ministerio de Ambiente un zumbido constante que atribuían a las obras. A partir de ese reclamo, la empresa informó que estaba realizando tareas de comisionamiento y pruebas de generadores, y el Ministerio pidió mediciones específicas para identificar el aporte del proyecto al ruido percibido en la zona.

El expediente había evaluado durante años los posibles efectos del proyecto sobre su entorno. Ahora quienes viven junto al centro de datos sostienen que algunos de esos efectos ya comenzaron a sentirse en sus casas.
Amenaza Roboto